En un encuentro que había despertado tanta expectativa, lo que menos se esperaba era que el mismo se definiera por medio de 2 tiros libres calcados, uno, el primero donde Bravo literalmente se comió el gol, ni se movió, a su palo, el del arquero, el 2do la confirmación de que Riquelme estaba prendido, un Messi que comenzó a repartir fútbol desde un comienzo, simplemente Riffo debía tirarse encima del Crack Argentino para frenarlo, todo pasó por las grandes individualidades Argentinas, ya que si no se rompen los esquemas con jugadas que terminan en gol, es merito del conjunto, 2 tiros libres, ejecutados perfectamente bastaron para desmoronaron la Ilusión.
Por parte de Chile, los primeros 20 minutos fueron muy interesantes, se pudo apreciar un equipo muy profundo con 2 situaciones que casi convirtieron Vidal y Suazo respectivamente, pero luego vino el primero de los acertados tiros libre de Riquelme, el que de paso menos bonos daba para el jugador del partido y nos tapo la boca, de paso a Pellegrini también.
Escuchando las palabras de Marcelo Bielsa, el cambio realizado luego del gol Argentino, el primero, fue producto de que Gonzalo Fierro no daba la profundidad necesaria, entro Hugo Droguett, quien no destacó, pero se afirmó dando mayor equilibrio.
Hubieron actuaciones Chilenas muy bajas, partiendo por nuestro arquero, el 2do gol es indiscutible y no podía hacer prácticamente nada, pero en el primero, el balón se dirigió al palo del arquero y un más que estático Bravo no se inmuto cuando las redes se movían caprichosamente ante la pegada de Román.
A Cristián Álvarez no le vamos a pedir una oda a la salida más pulcra del universo, pero el hombre es muy limitado, está claro que ese puesto es de Gary Medel para la continuidad de estás clasificatorias.
Eduardo Rubio no pudo desbordad en ninguna ocasión y fue uno de los que despareció para no volver al termino del primer tiempo.
El segundo fue solamente una continuación del primer tiempo, una argentina que tocaba apostando a que el balón se dirigiera mágicamente a los pies de Messi, que era junto a Riquelme los que rompían el molde estructurado de juego trasandino.
La expulsión de Álvarez resto las ya nulas posibilidades chilenas que se habían derrumbado más por el sentimiento y golpe anímico de los goles de Riquelme, que por el juego avasallador de el cuadro Argentino, repito, mientras fueron 11 contra 11, el tramite fue parejo, pero hay que jugar en el Monumental de River, contra todos, el publico, el arbitro, las individualidades, que sin lugar a dudas estuvieron por muy poquito superior a el planteamiento colectivo de Bielsa.
El miércoles es la continuación de esta historia y allí, de local ya no hay margen de error.






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