Parece que cuando a Roger Federer le gritaron unos hinchas chilenos “se picó, se picó” en el partido contra Fernando González, se lo tomó en serio.
Porque luego de la derrota frente a ‘Feña’, el Suizo fue imparable para el resto de los jugadores.
Es curioso como la mente de un tenista funciona. Hace unas semanas mencioné esto en la impresionante racha de David Nalbandian. Ahora el turno fue para Federer.
A diferencia de lo que pasó con González, que consiguió el mejor triunfo de su carrera y luego no pudo acercarse ni siquiera un poquito a ese nivel frente a Andy Roddick y Nikolay Davydenko, con Federer pasó lo contario.
Al helvético le llovieron las críticas luego de perder por segunda vez consecutiva (Nalbandian y luego González) y por primera vez en el Masters. Algunos hasta llegaron a afirmar que el gran Roger venía para atrás. Federer no le gustó nada. Y lo demostró.
Le ganó fácil a Davydenko y luego destrozó una vez más a un ‘A-Rod’ que venía muy bien. Lo del norteamericano ya es un cuento aparte. Su juego simplemente no inquieta a Federer y este siempre termina mostrando lo mejor de él frente a Roddick.
En las semifinales el rival de turno fue el archienemigo, Rafael Nadal. Y la paliza fue notable.
Después de un inicio parejo, Federer desniveló en el 4-4 del primer set y de ahí fue un paseo, quedando 5-0 en el segundo set. Nadal solo consiguió ganar 3 puntos en todo ese lapso.
Pero el que se robó la película en Shaghai (por lo menos antes de la final) fue otro: David Ferrer.
El español no estaba en los pronósticos de nadie aunque varios lo veían con posibilidades de dar la sorpresa. Y si que la dio. Llegó invicto a la final y con sendas victorias frente a Novak Djokovic (lejos la desilusión del torneo), el propio Nadal en maratónico partido, Richard Gasquet y en semifinales Andy Roddick, en un partido sensacional y con un marcador un poco mentiroso de 6-1 y 6-3. Porque Roddick no jugó mal (como tampoco jugó mal frente a Federer), solo que no pudo hacer nada frente a un tipo claramente inspirado y que tuvo una devolución de servicio soberbia.
¿Y al final? Poco y nada que hacer para Ferrer, que no tuvo más que resignarse frente al mejor de todos. El video que viene a continuación tiene las mejores jugadas del partido. Véanlo, porque las palabras sobran.
Finalmente, Federer terminó el año con record 68-9 y ganó su cuarta Copa Masters en 5 años. Solo perdió en semifinales una vez contra Lleyton Hewitt, y la recordada derrota frente a David Nalbandian en 2005.
8 torneos ganados este año, incluidos 3 Grand Slam y 2 Masters. Buen año, ¿no?





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