Mientras el Pato Almendra corre hacia el balón en el penal para Deportes Concepción, los recuerdos invaden la mente de jugadores e hinchas lilas. Todo el sufrimiento, meses y meses impagos. No tener ni para comer. Pasar varios días sin entrenar. Ya no importan. Porque Almendra no le dió a esa pelota con el pie, le pegó con toda el alma. Así es como patea un penal un verdadero guerrero, nada de andarla colocando ni cosas de ese estilo, eso se lo dejamos a los demás. En el Conce se sufre, y se le pega con todo, con lo que se tiene y más. Se sacan fuerzas de donde no hay y la pelota entra. Es el empate a 2 en Collao.
El esfuerzo de esos 11 guerreros en el verde campo de Collao reflejan a todos y cada uno de los hinchas del León. A ese universitario que puede pasar días sin comer para juntar el dinero de la entrada, ese escolar que sacrifica el estudio por los colores. A cualquiera de los tipos de sangre morada que semana a semana van a ver a su equipo.
No importa que los sueldos de ColoColo sean más altos, no importa que los albos viajen en primera clase. En la cancha son once contra once y cualquier cosa puede pasar. Con esfuerzo y garra se puede derrotar al gigante. Eso es lo que hace inmenso a Deportes Concepción, los años de sufrimiento le dan un sabor especial a la victoria, o en este caso a un empate. Porque este equipo se encarama en la parte alta de la tabla y así ocupa el lugar que merece y que por culpa de unos cuantos imbéciles no puede tener.
¿Qué importa que no este el negro Pereira cuando ahí esta el Pato Almendra y se come el mediocampo? Nada. ¿Qué importa que Leo Díaz no juegue porque no le han pagado cuando Altamirano es capaz de jugarse el pellejo y la vida en cada pelota? Nada.
Así cada hincha agradece con el alma cuando ve al Turco Gazale hacer un pase de taco para el chico Cortés. Es gratificante ver a Zúñiga, Cortés, Gazale, Bareiro o Lara correr más de lo que sus cuerpos aguantan, correr hasta no poderse los pies, estar dispuestos a casi morir en cada pelota.
Da lo mismo que hayan sido desalojados del hotel si el corazón es grande y el estadio se tiñe de lila cada vez que juega el Conce.
Claro, porque al otro día el té es más dulce y la marraqueta más crujiente en cada casa del Gran Concepción.
El Conce está contra todo y contra todos. Le quieren quitar puntos, los dirigentes no cumples y aún así vemos a los 11 guerreros comandados por el Peineta dejar todo en la cancha cada semana.
Se pudo ganar, es cierto, pero un empate ante un ColoColo que le ganó a Boca hace unas semanas no es malo. Ese puntito acerca al León a la punta, a la opción de estar nuevamente en una copa internacional, que con esfuerzo y sufrimiento se puede lograr. El esfuerzo y sufrimiento de todos esos hinchas que semana a semana acuden al estadio a ver a su equipo.
Es por eso que, como reza el cántico, Leon hay uno solo/ y es de Collao/ Deportes Concepción.
Porque este equipo es grande, el León es grande y hay uno solo. 