“Lo importante es que he tenido la suerte de despedirme en el campo, algo que con el anterior entrenador no habría sido posible (holandés y la con…). Lo que nadie debe pensar es que lo ocurrido en los dos o tres últimos meses tapa lo que me ha pasado durante los diez años que he estado en el Valencia”, dijo sobre lo ingrata que fue esta temporada (y para su equipo también).
Dejando 7 títulos en las estanterías del Valencia y 3 trofeos Zamoras para sí (4 en total) el oxigenado portero dice sentirse como tuna y aún capi de competir en el peloteo de primer nivel si llega una oferta de aquellas. De todas formas aún no está claro el futuro de uno de los más grandes (e infravalorados) porteros de la última década.