Ni el viento ni la lluvia impidió que se comenzara a escribir una página más en los libros de la historia del fútbol Chileno. Por una parte Ñublense que venía de una apretada victoria por la cuenta mínima en los pastos de Macul y en la otra trinchera Colo-Colo , obligado a derrotar a los sureños para avanzar.


Desde los primeros minutos se ve que los albos salen a buscar el partido, pero se encuentran con una sólida defensa roja que impide llegadas claras al pórtico de Jaime Bravo. Ñublense también avisa con un par de llegadas de Cantero y un tiro de Joel Reyes, pero se mantiene el 0-0 y es el resultado más preciso para este primer tiempo. Pero faltando un minuto para el término de la primera mitad cuando Cisternas se escapa por la izquierda del área grande y Fierro lo barre. Pozo cobra el penal y no salgo de mi asombro. La final está cada vez más cerca. Flores Abarca no se equivoca, Ñublense gana y da un gran paso a su primera estrella. Termina el primer tiempo y los hinchas de Ñublense –que estuvieron callados gran parte del partido- comienzan a cantar más fuerte –¡Por fin!- . Los albos en ese momento se preguntan ¿Cómo estos ratones –acá vienen improperios varios- pueden estar ganando?, la palabra es una : ESTRATEGIA, que -a pesar de todo lo que puedan decir- da resultado –pero que a la postre, tras la presión en los minutos finales y errores en la defensa, falló-.
Parece que el caprichoso tiempo en la VIII Región estuviera programado, en el entretiempo comienza nuevamente a llover y al regreso de los protagonistas se vuelve a detener.

El 2do tiempo de nuevo es un capítulo aparte –que para desgracia de los rojos, la fiesta se instalaría en las huestes albas-. Debo decir que Ñublense me decepcionó en este 2do tiempo, mantenía su esquema, pero la solidez que tuvo durante todo el campeonato, se fue en 45 minutos. Colo-Colo llegaba cada vez con más peligro, me puse muy nervioso, un gol de Colo-Colo complicaba como nunca la clasificación. Hasta que Barrios -poniendo unos huevos increíbles, cuando Colo-Colo estaba casi entregado en la cancha- convierte el gol que necesitaban los albos para despertar de su letargo. Como estaba jugando Ñublense el panorama se venía muy complicado.
Y pasó lo que hasta hace unos minutos era impensado, Colo-Colo en 2 minutos da vuelta un partido –debo reconocer que a pura garra y con la solidez que los caracteriza-, que lo tenía prácticamente perdido. No podía salir de mi asombro a pesar de que vi venir el vendaval blanco. Era la lápida, no había nada más que hacer, la falta de jerarquía y experiencia de un club grande no se compra y eso pesó finalmente en el resultado.

Se agradece a los jugadores rojos que lograron lo que ni el más escéptico pensaría.
Simplemente , ¡Gracias Ñublense! . Ahora corresponde reforzarse como es debido y dejar bien el nombre de Chile en la Copa Sudamericana.
*Imagenes Gentileza de Jigsaw