Hace escasos minutos concluyó el partido entre Roger Federer y Fernando González. Fue triunfo para el suizo por 2-6, 6-2, 6-3 y 6-4.
Un González que partió con todo y de a poco se fue apagando. Caso contrario con Roger. Partió muy mal y “pasito a pasito” se agrandó para terminar ganando cómodamente.
¿Dónde se produjo entonces el cambio?
Como pocas veces había sucedido, el partido pasaba por González y no por Federer. El suizo estaba jugando mal, pero el chileno estaba tomando buenas decisiones, estaba “metido” en el partido y aprovechó las tres oportunidades de quiebre que tuvo para sellar un sorpresivo 6-2 en 25 minutos.
En el segundo set Federer empezó a tomar confianza. González levantó un 0-40 en contra y parecía que se preparaba a una hazaña mayúscula. Y ahí vino el “cambio”.
A González le quebraron, Roger se escapó en el marcador y, lo peor de todo, “Feña” extravió su juego, su táctica que estaba siendo tan efectiva. Se empezó a equivocar, pero no esos errores típicos de que una derecha se le va ancha. Errores en la decisión.
Empezando el tercer set vino el vuelco definitivo y donde se selló la suerte del nacional. 0-40 a favor para González, Federer salva todos los break points y González destroza su raqueta. Fue el fin, porque ahí Federer se relajó, jugó muy bien y se escapó nomás.
Un Roland Garros que deja cuentas positivas para González. Lo vuelve a meter entre los 20 mejores del mundo y lo deja con buenas expectativas a lo que falta del año. Lamentablemente, hoy tuvo una oportunidad frente al número 1 del mundo. Oportunidades que no se dan muchas veces. Pero su cabeza le jugó en contra una vez más y se quedó sin la posibilidad de acceder a una semifinal histórica.