
A comienzos de año, dentro de una deslucida Noche Alba, y luego del reclamo de los hinchas por haberse sentido engañados por la dirigencia de Blanco & Negro en el tema de las contrataciones, fueron los mismos dirigentes que señalaron: “Los refuerzos estarán a tiempo”, porque Copa Libertadores se venía encima y era poco lo presentado hasta ese momento. Al poco tiempo se nombró a Macnelly Torres como el conductor encargado de reemplazar o mejor dicho, ocupar la plaza dejada por Giovanni Hernández, un colombiano que pasó por Colo Colo haciendo bien su trabajo, pero bajo ningún punto de vista fue el conductor que merece Colo Colo. Pero había un detalle: Torres solo llegaría en el segundo semestre y es por eso que B&N decidió incorporar a Carlos Salazar, otro colombiano, bastante más desconocido que los anteriores. Durante todo el semestre y salvo cuando Cristóbal Jonquera estaba en cancha, esa zona del campo estaba muerta, porque ni Salazar, flamante refuerzo, ni Daniel González, otra incorporación estelar, fueron lo que se necesitaba.
Dentro de la versión 2008 de Copa Libertadores, Colo Colo disputó el Grupo 3, junto a Boca Juniors, Unión Atlético Maracaibo y Atlas, debutando ante los mexicanos, en el país del norte. Aquel partido jugado a medianoche, fue el preludio de lo que se vendría en este semestre. Una derrota abultada, con la zaga jugando a cualquier cosa, menos fútbol. El pesimismo se fue diluyendo gracias al triunfo en Venezuela y el posterior triunfo sobre Boca Juniors, donde se mostró el mejor juego durante todo el torneo. En medio del escándalo Borghi-B&N, Colo Colo pierde ajustadamente en Argentina, lo que significa la renuncia del Bichi. Interinamente asume Fernando Astengo y en un apagado encuentro, logra derrotar a los venezolanos, quedando con la mejor chance para pasar a segunda ronda y como nunca, en primer lugar. El partido definitorio era con Atlas, en el Monumental y el triunfo era necesario para no depender de nadie. Finalmente se terminó del mismo modo que se comenzó: Jugando el peor partido con los mexicanos, empatando y terminando en tercer lugar por diferencia de goles. Irónicamente, el gol en ese partido lo hizo Ricardo Rojas, una de las peores contrataciones de este año. Y se acabó el sueño de la Libertadores.
En el plano local, los resultados fueron dispares, perdiendo el invicto en la tercera fecha, ante Palestino y luego, en la sexta y séptima fecha, dos caídas consecutivas, ambas de local, ante Ñublense y Universidad Católica respectivamente. Luego, un repunte que parecía ilusionar a todos con la clasificación a Copa Sudamericana, pero nuevamente un mazazo. Con Astengo en la banca, se pierde con Universidad de Chile por la cuenta mínima, donde incluso la derrota pudo ser peor. Y a mitad de la semana siguiente, el tiro de gracia, porque se pierde con Audax Italiano y con ese resultado queda casi eliminado de los cupos para Copa Sudamericana, que se firmaría un par de fechas después. Cabe mencionar que desde aquella derrota con la U, Colo Colo no volvió a ganar hasta el comienzo de los play offs, donde se clasificó, más que nada, porque el grupo en que estaba Colo Colo fue el más flojo de todos, terminando en noveno lugar de la tabla general, con apenas 27 puntos.
En la segunda parte del torneo, Colo Colo fue avanzando paso a paso, con dificultades, pero al final terminando airoso, dejando en el camino a Universidad Católica y Ñublense, equipos que mostraron mejor rendimiento en el torneo, pero que no fueron capaces de eliminar a un Colo Colo que ganó por su garra y la jerarquía en estas instancias, porque futbolísticamente, aun mostraba las falencias de todo el torneo y fue gracias a las individualidades, tanto de Gonzalo Fierro, Cristián Muñoz y en especial de Lucas Barrios, que logró encaramarse hasta la final. Las críticas al equipo no cesaban, pero Colo Colo estaba ahí, disputando una nueva final, que pudo ser histórica para el club, en el caso de obtener su quinto trofeo nacional consecutivo. Al frente estaba Everton, dirigido por Nelson Acosta, verdadero verdugo del equipo albo y un Jaime Riveros que a pesar de sus años, sigue siendo gravitante. En la ida se ganó con más garra que fútbol y gracias a las individualidades y de vuelta, con Riveros en cancha, en el ida no estuvo, nos humillaron con un tres a cero que pudo ser más abultado. Adiós Pentacampeonato. Simplemente derrotados por un equipo superior.
Se acabó el semestre futbolístico y terminamos con las manos vacías. Los fantasmas de tiempos pasados regresan, pero para eso se debe trabajar con seriedad y tanto la dirigencia, como el cuerpo técnico debe tener conciencia que Colo Colo no debe estar fuera de los torneos internacionales y que en el plano local, debe ser protagonista siempre, pero no solo con resultados, si no, con fútbol, que fue lo que más careció el equipo. Tampoco podemos volver a perder con las universidades y la obligación de ser campeón está latente. Fernando Astengo fue reconocido y él debe asumir esa responsabilidad seriamente. Se empezará de cero. Ya no está el ambiente turbio como cuando asumió el cargo y es mejor así, de cero, que debe trabajar mentalizado en recuperar el protagonismo en Chile y en el extranjero.
Para esta segunda parte ya está asegurado Lucas Barrios, Macnelly Torres por fin vestirá la camiseta alba y se adquirió el ochenta por ciento del pase de Daúd Gazale, goleador de Deportes Concepción, ahora concentrado en la Selección Nacional. Se rumorea el regreso de Álvaro Ormeño y de la posible incorporación del penquista Gerardo Cortés. Regresaron de préstamo Rodrigo Millar y Juan Gonzalo Lorca. Se van los colombianos Salazar y Castillo. Gustavo Biscayzacú y Eduardo Rubio terminan contrato. A préstamo irían José Luis Cabión, Daniel González, Fernando Meneses, José Pedro Fuenzalida, y los jóvenes Mauro Silva, César Reyes y otros más. Renovación total, porque de 31 jugadores del apertura, Astengo solo quiere a 22 para esta segunda parte del año.
No nos queda más que seguir alentando a Colo Colo, más fieles que nunca y ojalá que el estadio no sea un desierto cuando el Albo salga a la cancha. Es muy triste ver jugar a Colo Colo de ese modo. Vamos colocolinos, no podemos dejar de lado a nuestro club, que tantas alegrías nos ha dado y recuerden que “Cuando el equipo anda mal, es la hinchada la que lo hace ganar”. A mojar la camiseta en el tablón, porque el equipo lo hará en la cancha. Colo Colo sigue siendo el equipo más grande y eso nadie lo puede negar. Solo queda levantarse del traspié y retomar con más fuerza lo que se viene, porque este clausura debe ser blanco.