El objetivo de la Asociación Nacional de Futbol Profesional es “profesionalizar la actividad”. Lo mismo que busca la FIFA (guardando las proporciones), que en uno de sus intentos desesperados por evitar los cobros errados, pensó en incluir un chip en los balones para verificar si estos traspasaban o no, la línea de sentencia. Así, por ejemplo, se podría haber “impedido”, el campeonato mundial logrado por Inglaterra el 66’, que le gano la final a Alemania con un gol “que no fue.”
El futbol es considerado el deporte más popular del mundo. Alrededor del orbe, son millones los hombres y mujeres que lo practican. El secreto, del “balón pie” es su simpleza, puede jugarse en cualquier superficie plana, solo es necesario un “esférico”.
En ese sentido, con el agregado de un chip, o cámaras para los árbitros asistentes en Francia (iniciativa de Canal +), se marcan diferencias abismantes entre continentes y naciones que son aficionados al “deporte rey”. No es lo mismo, que un arbitro cobre un penal con las pulsaciones a mil en un clásico nacional, que un juez lo vea por televisión y luego lo comente en el tribunal para sancionar. Se pierde la mística, la esencia del futbol, que sin lugar a dudas, esta dada por este tipo de cosas, son el condimento para las conversaciones “post partido” que se dan semana a semana, en la oficina, en el pub, la universidad, o simplemente en la calle.
En lo particular, acciones como las del tribunal, seguramente que limitan el correcto funcionamiento de la actividad a lo largo del país, considerando que el Campeonato Nacional de Futbol Profesional, en la Primera División consta de 19 equipos este 2008, solo televisándose cuatro partidos a la semana por el Canal del Futbol, de los tres clubes “grandes” (Colo-Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica), además de otro encuentro de los “atrayentes” de la fecha ¿Qué queda para el resto? Cortos resúmenes de aproximadamente un minuto en los cuales, solo se revisan los goles.
Los amantes del futbol, lo preferimos porque conjuga la vida del ser humano en torno a una pelota. A mi entender, los señores del tribunal no saben mucho de eso, tampoco los de la FIFA, que seguramente, ven a la actividad como un vil negocio con el cual llenarse los bolsillos. No es “alentar” la simulación, tampoco “apoyar” los cobros errados; es rescatar la “esencia”, del futbol, que no esta en una cámara, en un diario, en una revista, en la radio, o en el tribunal, esta en los 90 minutos que dura el partido, el resto, solo sirve de anexo, “lo que en la cancha pasa, en la cancha queda.”