Ya en el estadio pensaba en cómo empezar estas líneas que tratan de una boleta de local, de un equipo que no hacía daño y de varias interrogantes hacia el futuro, sin darme cuenta que, en el fondo, este artículo es una suerte de epílogo para una campaña que deja un gusto extraño. Así que vamos por partes.
I. Del partido
La gran mayoría de los miles de asistentes al estadio Sausalito íbamos a ver al campeón del fútbol chileno triunfar sobre un equipo resucitado que había pasado en tan sólo cinco minutos del abismo de los potreros a la posibilidad de pelear por el título, pero al final lo que terminamos presenciando fue una clase de efectividad y de cómo manejar un partido por parte de Cobreloa.
La defensa de Everton fue siempre débil, ingenua e insegura; los encargados de generar el fútbol fueron eternamente anticipados o se perdían intentando armar alguna jugada fútil, y la delantera, ¡ah, la delantera! Uno inexistente y el otro ineficaz, no es necesario agregar más palabras. Por el otro lado, me cuesta admitirlo, pero el waterino Prieto estuvo sólido en el arco loíno, los marcadores seguros, el mediocampo preciso y la delantera altamente letal. Cobreloa fue superior a Everton en casi todo el partido así como en todas las líneas de juego.
Sin embargo, hubo un momento en que las cosas pudieron haber cambiado. Luego del 0-1 vino el mejor momento oroycielo, con dos llegadas claras que Miralles malogró para el asombro de todos. Después de eso vino ese corner para Cobreloa que iba a ejecutar el “Chuky” González y, junto a la lluvia de puteadas, cayó un proyectil en la cancha. El estadio casi se vino abajo, Sausalito era una caldera que, como una sola voz, gritaba “Chuky conche…, aquí en Viña te dimos de comer”. Fue ahí cuando pensé que tenía que salir el gol, era el momento preciso, el equipo estaba llegando y el estadio era un infierno, pero fue el mismo “Chuky” quien se encargó de dar el pase fatal para que Cobreloa aumentara a dos la diferencia. En teoría Everton todavía podía remontar, pero a la larga ese gol apagó al equipo y Cobreloa empezó a manejar el partido. El segundo tiempo fue un trámite y el 0-3 una lápida injusta para la campaña del campeón.
II. La campaña
Hay un hecho significativo, y es que a pesar de la goleada y de la temprana eliminación, el público despidió con un aplauso al equipo, reconociendo el esfuerzo y las alegrías que le dio a la ciudad durante todo el año. No en vano ese mismo plantel había salido campeón contra todos los pronósticos y terminó entre los ocho primeros de la tabla al término de la fase regular del Clausura. Fue la pésima organización del torneo la que llevó a Everton a disputar un repechaje absurdo contra un equipo que terminó más abajo por el solo hecho de que ese equipo había salido segundo en un grupo mediocre. Desde esta tribuna aprovecho de decirlo: dirigentes weones, ¿de dónde sacaron la idea de los grupos?, si querían playoffs por qué no hacerlo bien y que clasificaran los primeros ocho de la tabla general, los grupos no tienen ningún sentido.
En fin, vuelvo al tema de la campaña. A lo largo del Clausura me llamó la atención que Everton jugaba sin rostros nuevos. Evidentemente, refuerzos llegaron ¿pero fueron aporte para el equipo? Estaba el negro Castillo que con sus problemas cerebrales terminó casi sin jugar por temor a que le pasara algo; el argentino Tagliabue que tuvo un buen arranque, pero se fue quedando; Paulo Garcés, un arquero tan bueno para mandarse condoros como Wirth del Colo; Cabión, que asomó como opción al principio del torneo, pero al final nunca fue gravitante ¿Y los demás? Vidangossy, Toscanini y Barrientos casi ni jugaron. Everton afrontó el Clausura sin variantes, ninguno de los refuerzos fue aporte y al final se terminó jugando con el mismo plantel del Apertura y sin ninguna alternativa real en la banca. Y eso se notó mucho hoy día cuando Cobreloa tenía la manija del partido y Everton, incapaz de hacer daño, esperaba en vano que algún hombre de refresco contribuyera a cambiar la situación.
Mirando hacia atrás, la campaña da cuenta de lo que digo. Los resultados hablan de un equipo cansado, sin cambios, que a veces ni siquiera pudo mantener ventajas que normalmente son decisivas (qué mejor ejemplo que los partidos contra La Serena y O’higgins). Everton incluso fue puntero luego de transcurridas las primeras fechas, pero a la larga se fue quedando hasta el punto de tener que jugar ese funesto repechaje.
Y a pesar de ello, esta noche la hinchada despidió al plantel como correspondía. Se iba el campeón en una ciudad que llevaba décadas sin poder decir esa palabra.
III. Perspectivas
La tarea para Everton es ahora ardua. Se viene Copa Libertadores y la dirigencia ha de afrontarla con seriedad. El equipo debe renovarse con urgencia, ya que no puede cometerse nuevamente el error de jugar con la misma oncena del torneo anterior, tienen que llegar refuerzos de verdad y no simples parches, pues de lo contrario se corre el riesgo de prolongar la mediocre campaña de este Clausura y eso, en el ámbito internacional, es un lujo que Everton no puede permitirse, pues ya sabemos lo difícil que se ha vuelto la Libertadores para los equipos chilenos en general. Y tampoco se me malinterprete, en estos momentos ya hay una base sobre la cual trabajar, son sólo los aspectos más débiles los que deben mejorarse y gente como Miralles o Saavedra son importantes para el futuro.
Esta noche Everton cierra el telón por lo que queda de año, con la satisfacción de haber obtenido un campeonato, pero también con el sinsabor de este Clausura que obliga a no dormirse en los laureles y a buscar, con diligencia, conformar un plantel que pueda volver a llenar de orgullo a Viña del mar.
En mepongodepie brindamos el espacio para que los distintos hinchas tengan su opinión, y manifiesten con todo su fanatismo lo que el club de sus amores realiza en la cancha. Por algo esta columna (de un fanático Ruletero) esta dentro de la categoría Opinión del Hincha. ¿Eres de Cobreloa y quieres dar la tuya? ¡Contactanos!