Era el partido final y al ver el marco de público y todo lo necesario para la ocasión, que por fin, la del Monumental fue la Gran final. La Sana costumbre de ser campeones versus volver a la Gloria luego de treinta años.
El primer tiempo de partido fue el más disputado, cerrado y equilibrado. A pesar que Colo Colo abrió la cuenta, Palestino se mantuvo defendiendo su pórtico y resistiendo lo que más podían, de vez en cuando, unos balonazos para Aquino que de a poco comenzaron a preocupar a Muñoz. Al terminar el primer tiempo, se notó que los tricolores dieron su último respiro, porque al volver del descanso, Colo Colo se vino con todo y los dos goles que dieron el título parecían algo mezquino. Finalmente, la experiencia y solidez desde mitad de cancha hacia adelante, terminaron explotando en la cara de los propios palestinistas y quedó de manifiesto que a pesar del equipo que nos pusieran enfrente, Colo Colo iba a ser el campeón.
Costó un poco abrir la cuenta, esperando hasta el minuto 27, cuando un pase con clase de Macnelly Torres, Gazale desborda tirando un ajustado centro para que lo capitalizara Lucas Barrios y con certeza derrotar a Rogel, que de paso, se notó muy nervioso y en los 16 se mandó un chambonazo que perfectamente pudo terminar en gol. Mal Torres en esa jugada. Ansioso. Con la ventaja alba, Palestino creció y mostró por que estuvo en la final. No fue mucho, pero alcanzó para igualar a un tanto por medio de pelota muerta. Un córner de Madrid por la derecha y Pavez se anticipa a la marca de Barrios en el primer palo y era el empate. Con ese resultado nos fuimos al descanso.
Ya a los seis del segundo tiempo, Colo Colo recuperó la ventaja con una buena jugada entre Salcedo y Gazale que el ex penquista se anticipa a Rogel y en un golazo pone el dos a uno local. Todo volvía a la calma y comenzaba la fiesta popular. La estrella 28 se quedaba en casa y Palestino terminó dignamente de jugar. Diez minutos después, la fiesta ya era un carnaval, porque Millar terminaba una gran jugada con Barrios, donde el argentino entro pisando fuerte al área y deja en inmejorable posición a Millar, que con maestría se saca la marca de Rogel y decreta el tres a uno definitivo. Uno de los que regresó a ganarse un puesto agradecía el llamado de Bielsa para volver a la selección. De ahí en más era cosa de esperar. Colo Colo era campeón y adormeció a Palestino, que fue incapaz de zafarse del letargo que comenzó a ser el toque albo, tocando para la hinchada y festejando en cancha el sacrificio de un año pésimo. No podía ser de otra forma. No todo estaba tan perdido y al menos en casa, demostrábamos que somos superiores.
Ahora queda evaluar y armar el equipo para Copa Libertadores, pero primero voy a seguir festejando, junto a todo un pueblo teñido de blanco y negro. Estas fiestas de fin de año serán las mejores. Colo Colo es campeón, vigésimo octava vez campeón de Chile.
Antes de fin de año, habrá un recuento de este Colo Colo 2008.
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