¿Se acuerdan de la vez que jugó el último punto de un match de Copa Davis con cierta decidia y molestia por no ser el segundo singlista de nuestro país?
Siempre pensé que Paul no era un mal tenista. Que le faltaba esa constancia, que le sobró a Fernando y Nicolás, además de una cuota de “suerte” para estar entre los destacados de nuestro país. Luego del retiro del “Chino”, era el indicado para acompañar a los medallistas olímpicos en sus andanzas por la máxima competencia por equipos del deporte blanco, y al parecer, siempre fue comparsa.
¿Queda tiempo? ¿Es el momento del despegue definitivo, o es muy tarde para ello?
El triunfo frente al argentino no es para sobresaltarse, ni siquiera para ilusionarse de gran manera, pero sí para pensar de que, con un poco más de esfuerzo, Capdeville podría cumplir con las expectativas que él mismo se ha trazado en el tenis, y que tantos hemos pensado en que puede hacerlo.