
Se puede decir mucho del triunfo de Deportes Ovalle sobre Colo Colo. Que David derrotó a Goliat o que el fútbol es tan mágico e impredecible que la de anoche, fue una jornada inolvidable. Pero para ser sinceros, lo que hizo el cuadro limarino fue un ejemplo de amor propio, de trabajo serio y esforzado y que a pesar de lo escuálido de sus arcas, el profesionalismo de sus jugadores se hizo palpable los noventa minutos y más allá. Todo lo contrario a un displicente Colo Colo.
Fue el cuadro popular el que abrió el marcador, tras anotación de Roberto Cereceda, en los veinte minutos del primer tiempo y como era de esperarse, Colo Colo se ponía tranquilamente en ventaja y el partido parecía ser de simple trámite. Claro, el campeón chileno se enfrentaba a un humilde elenco de la Tercera División chilena. Pero estos noventa minutos iban a ser distintos a la lógica y los improvisados locales, jugando en el lujoso Francisco Sánchez Rumoroso de Coquimbo, no bajaron los brazos y gracias al buen trabajo colectivo desde medio campo hacia delante, logró llegar al empate gracias a una de las figuras del partido, Diego Cuellar, que se coló con balón dominado entre la defensa alba, derrotando a Olivares y antes de terminar la primera etapa, González envía un centro que se suponía fácil para el portero Olivares y este, con dedos de mantequilla, pierde erráticamente el balón y trata de sacarlo cuando la esférica traspasa la línea de gol. Minuto 42 y todo Ovalle celebraba. Era increíble, estaban derrotando a Colo Colo. Así se fueron al descanso.
En el segundo tiempo, Barticciotto hizo ingresar a Macnelly Torres y Lucas Barrios para recuperar las acciones y dar vuelta el marcador, pero solo le bastó para lograr el empate, cuando Sanhueza roba un balón en mitad del campo y en rápido contragolpe, el propio Barrios se saca al portero Lemus y logra convertir ante la oposición de la defensa. Dos a dos y aun quedaba mucho partido. Luego de eso, Roberto Cereceda recibe un rodillazo en el rostro que lo mandó al hospital y Rodolfo Moya, su reemplazante, no fue del todo gravitante para recuperar la ventaja. Deportes Ovalle no dejó de martillar, pero la ansiedad hizo que no consiguiera ese gol que los dejaría en la historia del fútbol chileno. Finalmente, con el empate a dos, había que definir por lanzamientos penales.
En la ceremonia de penales, Ovalle se impuso por un claro 4 a 1, donde Barrios mandó su remate al puerto de Guayacán y el paraguayo Nelson Cabrera lanzó a un costado, ideal para el lucimiento del joven portero Carlos Lemus. Solo Macnelly Torres convirtió con un lujoso tiro imposible para el portero ovallino. Canales, Yáñez, Acevedo y Gaete fueron los verdugos de Olivares. El triunfo se sellaba y el codo sur del espectacular coloso coquimbano se llenaba de algarabía y júbilo. Ovalle entraba a semifinales de Copa Chile.
Los locales corrieron todos los balones, pusieron pierna fuerte cuando fue necesario y ello sumado al buen juego, anularon casi todo el partido el flojo accionar de Colo Colo, donde Gerardo Cortés aun no logra entrar en sintonía con el resto del plantel y Carranza solo tiene destellos de algo que podría ser interesante y en los centros se manifiesta su mayor virtud. Lamentablemente aplica la misma técnica para los tiros libres. Cabrera comenzó dubitativo y Riquelme se dedicó más a despejar largo y pegar duro sin ser tarjeteado. Ni Torres en el segundo tiempo, ni Lucas con su poder ofensivo, pudo con la solidez del esquema nortino, llegando en una sola vez con peligrosidad en todo el segundo tiempo. Un triunfo más que justo para el cuadro que apenas tiene una planilla anual de cuatro millones de pesos.
Punto aparte merece el estadio. Es un lujo y un privilegio poder contar con un reducto de tales condiciones. Es hermoso ver fútbol en un marco como el de anoche. Se podría llegar a soñar y creer que por fin el fútbol chileno podría llegar a ser profesional, pero eso ahora depende de los clubes y la seriedad que tengan con sus jugadores y cuerpo técnico. Podemos seguir soñando, porque se aprobaron recursos para reacondicionar y reconstruir nuevos estadios en el país. Y las barras se ven mejor estéticamente con cada hincha en su lugar. No se pierde la pasión por estar más ordenado en las tribunas. A seguir así y cuidar estas joyas del fútbol chileno.
Columna: La Opinión del Hincha