
Aunque muchos desconozcan la información, en el mes de abril, se dará inicio en nuestro país al Sudamericano Sub 17, en la ciudad de Iquique. Para este torneo, la ANFP dispuso dos sedes: Una que sería el Estadio Tierra de Campeones de la localidad nortina, y otra en Alto Hospicio, complejo que sería construido con dineros municipales, aportes de privados y de la asociación. Con la primera no existen problemas, y al parecer, esta todo en regla; sin embargo, esta semana comenzaron a aparecer trabas con la construcción de la segunda. Atrasos en los pagos, incumplimiento de compromisos, y exigencias fuera de contexto, exasperaron al alcalde de la comuna de Alto Hospicio, Ramón Galleguillos, quien respondió con una negativa, a la posibilidad de que el complejo “Juan Pablo II”, esté listo antes del inicio del torneo. La responsabilidad por este hecho, la traslado definitivamente a la ANFP, a quien acuso de no “respetar los acuerdos.”
¿Primer traspié de la ANFP?
Desde que Harold Mayne-Nicholls asumió la testera de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional se avizoraron grandes cambios y un futuro provechoso para el balompié chileno, especialmente luego de la magra gestión de Reinaldo Sánchez (alias “Don Choco”.) La contratación de Marcelo Bielsa, el contacto con el gobierno para la construcción de cuatro nuevos estadios, agregando el compromiso de nuevos recintos en gran parte del territorio nacional, destacan la gestión del funcionario de la FIFA como importante y progresista. El Mundial Sub 20 fue un ejemplo de ello, donde se destaco la pulcritud en la presentación y en el espectáculo.
Es por esto que, al menos en organización, la ANFP no ha tenido peros, y tal vez éste sería su primer gran escollo a tres meses del Sudamericano.
El debate se podría desviar, si nos concentramos en el verdadero aporte de los municipios para el impulso del deporte en nuestro país.
¿Cuántas municipalidades cuentan con un estadio o instalaciones aptas para la práctica de deporte por parte de los vecinos?
La verdad, son pocas, y si a eso sumamos el hecho de que fue el gobierno quien “se puso” con los estadios, las críticas se centran hacia el organismo comunal antes que en la ANFP, debido a la poca, o nula inversión en infraestructura deportiva.
¿Quién se hace responsable de esta falla?
Responsabilidad compartida.
Esa es mi opinión, ya que para la realización de una competencia a nivel sudamericano, deben existir fuerzas cohesionadas que trabajen juntas en pos de un objetivo, que debería ser, dejar el nombre de nuestro país en lo más alto en cuanto a organización, al igual como en el Mundial de mujeres.
El tiempo es escaso, resultando indispensable el compromiso del municipio y la ANFP para solucionar el entuerto lo antes posible. La idea es presentar una buena imagen país, al menos, en Sudamérica.