No estamos acostumbrados a hablar de los arbitrajes. Al menos en este espacio, intentamos dejar de lado los temas polémicos relacionados a cuestiones referiles; sin embargo, hoy el resultado estuvo altamente “contaminado” por un juez, a todas luces dudoso, y para algunos definitivamente saquero.
Es que el partido en la previa se consideraba de pronóstico reservado, con dos equipos altamente competitivos, obligados a obtener un resultado que les permitiera mirar con más tranquilidad la próxima fecha. Se repitió hasta el cansancio en cuanto programa se transmitió respecto a esta fecha que Uruguay era un rival duro, y por lo tanto se vislumbraba como el duelo de mayor exigencia dentro de los que quedan por disputar como local en el Estadio Nacional. “Match apretado” decía la mayoría, por no decir todos los periodistas deportivos que desfilaron en los distintos noticiarios.
No mentían cuando lo decían, eso se demostró desde el comienzo con un Chile ofensivo, característico de la “era Bielsa”, y un Uruguay algo mas pragmático en busca del contragolpe.
Las bandas volvieron a ser importantes en el esquema chileno. El espacio fue aprovechado con un par de centros por la izquierda de Mark González, además de las diagonales de Alexis Sánchez por derecha.
El “niño maravilla” fue constante preocupación de los charruas, encaró peligrosamente, demostrando su talento con maniobras ya típicas de su juego, además de las sutiles combinaciones con sus compañeros de ataque Humberto Suazo y Matías Fernández. Tal vez ese aspecto fue el más rescatable en los primeros minutos, junto con la solvencia en la zona posterior de los tres defensores.
Avanzaban los minutos y el despliegue del cuadro nacional se acrecentaba en intensidad. Una brillante jugada personal de Humberto Suazo finalizó en el travesaño luego de que su centro fuera conectado por Sánchez de cabeza.
Hasta ahí todo bien, salvo por las numerosas pelotas divididas que el argentino Héctor Baldassi cobraba a favor de la visita, lo que ya enervaba a los hinchas presentes en el Nacional. Las controversiales decisiones del trasandino en jugadas intrascendentes fueron la previa para lo que vendría después.
Minuto 34, luego de una discutible falta, inexplicablemente Mauricio Isla se gana la segunda cartulina amarilla, por lo tanto, es expulsado del campo de juego.
Por otro lado, el argentino, hizo “vista gorda” con numerosas jugadas de peligro por parte de los celestes que sin lugar a dudas merecían expulsión. Por ejemplo el tacle deslizante de Diego Lugano, que quedó sin sanción.
Todo fue distinto con la expulsión del “2″ nacional. Marcelo Bielsa se vio obligado a modificar el sistema, y realizar modificaciones.
Manuel Iturra entro por Jean Bausejour y con eso se perdió poder ofensivo. Sin embargo, el “Loco” se arrepintió del cambio, y tras el entretiempo, fue Roberto Cereceda quien entro por el recién ingresado “Colocho”.
En los segundos 45 minutos el equipo se partió en dos:
La parte defensiva que intentaba mantener la valla en cero, y la parte ofensiva, que trataba de inquietar el arco de Viera con vanos intentos.
El cansancio pesó y el equipo tendió a “echarse atrás”. El contragolpe fue un arma poco efectiva en pies de jugadores como Mark González y Humberto Suazo con evidente desgaste.
Incluso podríamos decir que el “Equipo de Todos” rescató un empate, ya que las ocasiones que el cuadro charrua tuvo para anotar fueron abundantes. Las grandes tapadas de Bravo y la inoperancia de los artilleros celestes ayudaron a sacar adelante la faena.
La entrada de Fabián Orellana en el final por Matías Fernández intentó cambiar el switch, pero era demasiado tarde y el resultado estaba sentenciado.
Como conclusión se podrían destacar algunas ideas:
Factor Baldassi.
La diferencia en los cobros y la expulsión injustificada de Mauricio Isla, perjudicó el normal trámite del encuentro. Chile iba por buen camino, y luego de tamaño error, las cosas cambiaron rotundamente, a tal punto que el local se terminó defendiendo.
Para compensar, “se comió” un penal de Pablo Contreras.
Bajos rendimientos individuales.
A diferencia del encuentro frente a los peruanos, hoy Mark González estuvo irreconocible. El rendimiento del zurdo fue paupérrimo, con pocos e inservibles desbordes, además de escasa participación en el juego.
Gonzalo Jara perdió numerosos balones en la salida, viéndose impreciso en jugadas de riesgo. Se mostró inseguro y nervioso, lo que contagió a sus compañeros en la defensa.
Humberto Suazo perdió protagonismo por el desgaste del segundo tiempo. No es una baja ostensible de rendimiento, sólo uno que otro error en los pases.
Cambios perdidos.
El hacer ingresar a un hombre, para luego sacarlo minutos después es dilapidar una opción de sustitución. Lo que hizo Bielsa fue un error. Quizás con otro delantero, podría haber aprovechado los espacios que dejo Uruguay en los últimos minutos, pero lamentablemente, no quedaban cambios.
Punto ganado.
Aunque el resultado no sea de nuestro agrado, mirando como finalizó el encuentro, lo de hoy fue el “rescate de un punto.” Chile continúa en el tercer lugar, manteniendo la diferencia sobre Uruguay y sobrepasando a Argentina.
Lo trascendental es que sigue en zona de clasificación, manteniendo un invicto de tres fechas, y sumando confianza para lo que resta de Clasificatorias.
Aunque a algunos no les guste….