Por Esteban Cox Fernández.
Las declaraciones emitidas por Luis Núñez, delantero de la UC, con posterioridad al partido que a muchos nos aburrió el fin de semana, y afirmaciones semejantes que hemos leído, visto o escuchado en innumerables oportunidades en el sentido que las definiciones desde el punto penal constituyen una lotería, mueven en verdad a reflexión. Es cierto que resulta discutible el definir un campeonato, el paso a una final e inclusive un título mundial mediante este expediente, y probablemente el debate sobre otras formas de zanjar una situación de esta naturaleza seguirá presente. Las buenas y malas ideas al respecto seguirán apareciendo, fenómeno que se origina desde lo apasionante y decisivo del tema.
Consideramos sin embargo que otra cosa es afirmar con semejante liviandad que el duelo entre jugador y arquero es un asunto de suerte, o “una lotería”. Si comenzamos por analizar lo que es y como funciona una lotería o sorteo de cualquier naturaleza, llegamos de inmediato a la conclusión que al no mediar capacidad intelectual, física, intervención consciente o preparación de ningún tipo, efectivamente su resultado dice relación con las probabilidades y el azar. Si participamos en tal o cual sorteo sólo nos queda esperar el tener buena suerte. Podemos entonces ya concluir que ya desde el punto de vista semántico el término “lotería” esta mal utilizado en este caso, pues en la ceremonia de los penales existen actores que poco y nada tienen que ver con el azar: dos deportistas con preparación y entrenamiento, una distancia de 9,15 metros, un arco de 7,32 metros de ancho y 2,44 metros de alto, un balón reglamentario y conocido, todas condiciones que se traducen en un “marco” dentro del cual se desarrolla este evento. No es una lotería que el ejecutante esté preparado física, técnica y mentalmente para convertir…es su obligación. No es una lotería que el portero esté a la altura de las circunstancias…. es su deber.
Los cálculos más simples de tiempo, velocidad del balón y distancia entre el punto penal y la línea de gol nos indican que un penal bien servido debe ser gol. ¿Serà suerte que por ejemplo los brasileños y argentinos generalmente convierten desde los doce pasos? ¿Cuántas veces hemos quedado fuera al enfrentarnos a ellos?
Los ingredientes más fundamentales para enfrentar circunstancias tales como la que nos ocupa, son en resumidas cuentas el profesionalismo, el trabajo, el entrenamiento y el aprender a no eludir responsabilidades en momentos tan decisivos, culpando a la buena o mala suerte. Hay que pegarle fuerte y bien colocado, o con la cabeza levantada para mirar al arquero Señor Núñez, y aunque este, con toda su energía, instinto y preparación se arroje hacia el lado correcto, no tiene grandes posibilidades de llegar.
Proponemos entonces cambiar la frase “los penales son una lotería” por otra más desafiante y que incentive al futbolista a ser más exitoso y profesional, pues afortunadamente el balompié nacional está por ahora en ese camino: “penal bien servido debe ser gol”.