*En el global Estudiante ganó por 3-1
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El equipo argentino afrontará el partido decisivo ante el vencedor de la llave brasileña que animan Gremio y Cruzeiro y que jugarán mañana la revancha, luego de la victoria del segundo en el choque de ida por 3-1.
Estudiantes reverdeció así su mística en el certamen, cimentada en los tres títulos consecutivos que ganó en 1968, 1969 y 1970. El gol de Medina, en tanto, quebró un invicto del arquero argentino Mariano Andujar, quien sumó 800 minutos sin goles en contra en la Libertadores.
Por Javier Freile
Lo jugó con serenidad e inteligencia, Estudiantes, sin Verón, nunca perdió la cordura. Los dirigidos por Alejandro Sabella supieron pararse en bloque en el Centenario y derribaron cualquier intención del local por arrinconarlos contra Andujar.
Ya en los primeros minutos se veía que el Pincha estaba bien. Braña y Sánchez, casi en una misma línea, anticipaban a los volantes del Bolso, cuando estos recibían la salida desde el fondo. Fernández estaba movedizo y complicaba con su posición entre Victorino y Coates, mientras que Schiavi y Desábato eran impasables para Medina y Mondaini.
Confiado en su potencial, Estudiantes intentó jugarlo, a pesar del mal estado del campo de juego. El Centenario estuvo muy poceado y complicó el juego por abajo. También lo sufrió Nacional, que con Matute Morales desde el inicio, no pudo armar una jugada colectiva en 45 minutos.
No fue atractivo el comienzo, pero sí con alta tensión por lo que se jugaba. Esto lo hizo dramático por momentos, sobretodo en cada pelota detenida. Carlos Torres fue muy exigente en cada contacto y cobro muchas faltas, por eso la única forma que tuvieron para inquietar a los arqueros fue con el balón detenido.
No encontró los caminos Nacional. Morales errático y los que tenían que subir el esférico por las bandas, estuvieron bien marcados, por ello sobre el final, el Pincha tuvo dos chances claras frente a Muñoz.
La primera fue con una gran corrida de Pérez sobre la derecha, llegando hasta el fondo y muy cerca del portero, esperó a la Gata Fernández para el pase gol, pero demoró mucho y Muñoz adivinó lo que tenía pensado hacer Pérez, para que darse con la redonda.
La más clara la tuvo Boselli sobre el pitazo de Torres. Juan Manuel Díaz luchó desde el piso y se llevó el balón por la izquierda, buscó al goleador con un potente centro bajo y el 9 tocó apenas desviado.
Tuvo que arriesgar un poco más Nacional en el comienzo del complemento y eso le hizo descuidarse atrás. Por eso pagaría caro su desorden e ingenuidad en el fondo. Coates decidió salir jugando y la Gata Fernández le robó con limpieza, jugó rápido para la entrada de Boselli y el ex Boca definió con categoría por sobre el cuerpo de Muñoz.
El 1 a 0 obligaba a Nacional a convertir tres goles para evitar que el Pincha avanzara a la final. Algo difícil para un equipo que nunca le quedó cómodo el partido y que, con el gol encontra, se terminó por descontrolar.
El empuje y el no dar por perdido el partido, hizo que el Bolso llegara a la igualdad por intermedio de Alexander Medina, quien recibió de Lodeiro y definió con una mediavuelta.
Sufrió el Pincha porque no lo liquidaba de contra y Nacional se ponía al borde de la hazaña con un gol más. Mondaini estuvo cerca de angustiar a Sabella y compañía, pero su intento salió desviado. Todo terminó para el Bolso, cuando Salgueiro encontró solo a Boselli y el delantero no falló ante Muñoz para poner su segundo del partido y darle la victoria al León.
Estudiantes volvió a rugir en el Centenario, como hace dos semanas ante Defensor, pero esta vez sirvió para darle una nueva final en su rica historia copera. Como yapa, lo hizo sin su cerebro y líder futbolístico, Juan Sebastián Verón.
Por Javier Freile desde Goal.com