Tigre tuvo el mejor estreno en el plano internacional. Volvió a su fiel estilo de juego diseñado por Diego Cagna y desnudo todos los problemas que presentó el Ciclón del Cholo Simeone.
Esperando los primeros minutos para ver qué proponía San Lorenzo, Tigre se animó a lastimar desde el inicio al notar que la defensa y los medios azulgranas presentaban problemas de manejo.
Así fue que a los 4 minutos, el regresado Martín Morel se llenaba la boca de gol, cuando Aguirre salió mal del fondo y le regaló el balón a Luna, que habilitó al enganche para que defina de zurda ante Migliore.
Eso no fue todo, ya que a los 8′ Matías Giménez puso un pase milimítretico para la escapada de Morel por izquierda, el 10 del Matador esperó un segundo y vio la entrada en solitario de Oviedo por el medio, que solo tuvo que empujar de zurda para el 2 a 0.
No había pasado nada en el partido y Tigre deliraba con un triunfo casi desde el vestuario. La cara de Simeone decía todo y se preocupaba aúan más, al ver que sus dirigidos no tenían reacción.
San Lorenzo careció de peso en el área. La idea de Simeone era que Papu Gómez fuera compañia para Bergessio, pero el ex Arsenal que naturalemente es enganche, empezó a bajar demasiado para encontrarse con el balón y esto dejó a “Lavandina” muy desconectado con los volantes.
De todas formas Bergessio se las ingenió para ser siempre un peligro para la defensa local. Tuvo el descuento en dos ocasiones. Primero en una maniobra individual y después en un remate desde lejos que encontró bien parado a Islas.
Pasando la media hora de juego, Tigre evidenció un quedo y las ganas, más que por el juego, le permitieron a San Lorenzo alcanzar el descuento. Fue a los 31′ tras una entrada del nuevo capitán azulgrana, Rivero, quién fusiló a Islas y dejó las cosas 2 a 1 en la primera parte.
En el complemento se prestaron mucho la pelota y el juego careció de situaciones de gol claras, más allá de alguna jugada aislada. Esto favoreció al conjunto de Diego Cagna, que no corrió demasiado riesgos su victoria.
San Lorenzo logró tener mucho más el dominio del balón, pero a la vez esto demostró las falencias a la hora de generar juego. Claro que es muy pronto para sacar conclusiones, pero el Ciclón necesita rápido la incorporación del Kily González y del Pipi Romagnoli.
La impotencia se hizo presente en los del Cholo Simeone, que no encontraban la forma de quebrar a la segura defensa local (Papparato fue figura) y como muestra de ello, Chaco Torres se hizo expulsar al ir con la pierna muy arriba sobre la humanidad de San Román.
Tigre debió buscar un gol más (el gol visitante vale doble), que lo lleve al Gasómetro con mayor tranquilidad. Pero no fue la noche de Luna y mucho menos la de Lázzaro, que anduvo desconectado y casi no tocó el balón.
Fue más que una victoria para el conjunto de Cagna, fue la confirmación que este equipo no siente la presión de lo que está jugando (su primera Copa internacional), por ello sus hinchas pueden ilusionarse con llegar lejos en esta Sudamericana.
Pese a la buena victoria en la ida de la Copa Sudamericana 2009, el equipo de Diego Cagna consiguió hacerse respetar ante el cuadro de Simeone que terminó jugando con un hombre menos.
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