El Inter de Milán igualó 1-1 con el Rubin de Rusia y consiguió de visita un valioso empate que lo posiciona de buena manera para el resto de la fase de grupos de la Champions League.
Ya desde la previa, el equipo dirigido por José Mourinho se encontraba diezmado, su figura, Diego Milito y Sulley Muntari no pudieron ser de la partida debido a sendos malestares estomacales. Así, el entrenador tuvo que cambiar de planes y adecuarse a un equipo más defensivo de lo pensado.
Más allá de eso, el encuentro tuvo un trámite parejo. Desde el inicio de las acciones el equipo local tuvo varias aproximaciones pero todas eran contrarrestadas por la defensa Nerazzurra. Todas, menos una, una genialidad del atacante argentina Alejandro Domínguez, quien tomó el balón en tres cuartos de capo de juego y tras un buen recorte definió fuerte y alto donde no pudo llegar el portero Julio César.
A partir de allí, las oportunidades de gol siguieron, de hecho, el defensa Navas derrochó sólo, un cabezazo en el área chica, algo de no creer. Pero luego de esa clara situación, las cosas cambiaron, más allá de que no tenía la posesión del balón el Inter se acercaba.
Y tanto se acercó que el empate llegó. A los 27 Stankovic puso la cabeza y decretó el 1-1 parcial y con ello, las preocupaciones para el equipo ruso quien dejó de tener el balón y se dedicó a defender. Al Inter, eso le permitió seguir acercándose, poco a poco la zona media se asociaba con los atacantes, pero si así pudo conseguir un desnivel de las acciones.
En la segunda parte nada cambió, ambos equipos se repartían el balón e intentaban con pseudos remates desde larga distancia, pasaron 20 minutos y nada había pasado hasta que pasó Mario Balotelli cometió la torpeza de golpear sin balón a un rival y vio la tarjeta roja.
Luego de esa infantil actitud de Balotelli, el Rubin acorraló al Inter, Semak apareció en el segundo palo tras un centro y estrelló el balón en el palo, Julio César le dio seguridad al equipo y todo quedó igualado.
Un punto valioso para el Inter, debido a lo complejo que resulta jugar en terreno ruso, a que había perdido desde antes del comienzo del encuentro a Milito y Muntari y sobre todo, porque jugó gran parte de la segunda etapa con uno menos.
Por el lado del Rubin, éste empate le deja un extraño sabor de boca, porque más allá de que fue mucho más, no logró hacerse fuerte de local, punto fundamental si quiere dar la sorpresa y llegar a la segunda fase.
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