Avisaban muchos sobre el peligro de Bosnia, una selección con buen trato al balón y gente de enorme calidad como Dzeko, Ibisevic o Misimovic.
Y ahora, tras los noventa minutos que hemos vivido en Da Luz, podemos decir que Portugal lo va a pasar muy mal si quiere estar en el Mundial.
Y es que, la selección de Carlos Queiroz fue de más a menos a lo largo del encuentro, algo que casi le cuesta un disgusto enorme.
Nani tenía el papelón de sustituir a Cristiano. Luces y sombras para el crack del United. Buena primera parte, aunque mal en la segunda, hasta el punto que fue cambiado en el 68′.
Las llegadas portuguesas se sucedían en los primeros minutos. No había ocasiones, pero sí un dominio claro del cuadro local, conducido muy bien por un Deco enchufadísimo en la noche de hoy.
Bruno Alves abrió el marcador en el 31′. La defensa de Bosnia se traga un centro de Nani desde la derecha y el zaguero luso remata a placer el 1-0 que, a la postre, iba a ser definitivo.
No sentó demasiado bien ese gol a los hombres de Queiroz. Su rival se atrevió a subir las líneas y creó mucho peligro en ataque. Pudieron empatar antes del descanso, pero Eduardo, con una gran intervención ante remate de Salihovic, y la madera, repeliendo un cabezazo de Ibricic a la salida de un córner, evitaron el 1-1.
En la reanudación pudimos ver a una Portugal temerosa, con mucho miedo. No querían arriesgar. Deco se dedicó a dominar los tiempos del partido mientras sus compañeros se escondían para no asumir responsabilidades.
Esa situación permitió a los bosnios crecerse y creer que podian sacar algo positivo, pero no tuvieron suerte en los últimos metros. Dzeko, el mejor de su equipo, tuvo una clara ocasión a falta de cuarto de hora, pero, después de hacerlo todo bien, remató desviado.
Queiroz contribuyó al arreón visitante quitando a Deco en el 82′. Portugal perdió el control y quedó encerrada hasta el final. Lo bueno es que, gracias a la ayuda divina, pudieron mantener la ventaja. Y es que, Edin Dzeko, en el minuto 90′, remataba al palo la última gran oportunidad de los suyos. Habrá emoción en la vuelta, aunque Bosnia podía haber sentenciado ya en la ida.