Por Esteban Cox Fernández.
Hace ya unos días, y luego de dirigir con la calidad y prestancia que en general lo caracteriza, se despidió del referato profesional tal vez el mejor árbitro de la última década. Se trata del muy querido Carlos Chandía. Es nuestra opinión, y probablemente la de la gran mayoría de las personas cercanas al fútbol chileno, que Carlitos, desde la posición propia de un miembro del Cuerpo de Arbitros, dejó un legado de imparcialidad, calidad y simpatía, que en cierta forma marcó una diferencia dentro y fuera del campo de juego, dándole a la actividad un sabor y un toque distinto a lo de siempre. A veces seguramente se equivocó, pero en el fútbol y en la vida, ¿quién puede tirar la primera piedra?
Episodios tales como la muy comentada “recomendación” a Alvarez respecto de arrojarse hacia cierto costado para atajar un penal, tema muy polémico en su momento, declarar siempre con originalidad y cierta ironía, emocionarse de la forma en que lo hizo al término de la primera final y en la entrega del merecido reconocimiento otorgado por la ANFP, y tantas otras situaciones en que mostraba esa personalidad ladina y chispeante tan característica, muestran un hombre distinto, con una personalidad muy adecuada para enfrentar innumerables situaciones a veces tan tensas y trascendentes que con frecuencia se presentan en el fútbol local e internacional de estos tiempos. Era su forma de impartir justicia tal vez la que mejor cumplía esa afirmación, tan antigua como adecuada, en el sentido que dentro de la cancha un árbitro debe pasar inadvertido. Fuera de ella…Carlitos era otra cosa.
Nos parece que estas y otras cualidades personales y profesionales deberían hacerlo merecedor de un lugar de privilegio en la consideración de los futboleros, tan indiferentes muchas veces a poner cierta atención en la aparición y despedida de personajes como él, y que sin duda alguna quienes poseen la responsabilidad de invitar a personas valiosas a aportar en el crecimiento y progreso del referato chileno, como por ejemplo asesorar al entronizado Gastón Castro, u otra actividad relacionada con nuestro tan querido balompié, deberían tener su nombre en consideración.
Desde esta modesta tribuna, un abrazo para Carlitos Chandía.

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