Por Esteban Cox Fernández.
Así es amigos. Estamos ya en pleno verano, y las noticias relacionadas con el deporte son algo distintas. No ha comenzado nuestro Campeonato de Apertura, para el cual cada equipo, desde los llamados “grandes” hasta el más modesto, hacen esfuerzos de diversa naturaleza por reforzarse para enfrentar lo que se viene de la mejor forma posible. Por otro lado, Colo Colo presenta su nueva camiseta, nuestro querido “Chupete” Suazo llega a España y muestras sus credenciales con la simpatía que lo caracteriza, y el desafío del momento, el Rally Dakar, que no atraviesa Dakar, es luchado por “Chaleco” López, tratando este gran deportista de alcanzar un lugar en el podio.
Sí señores, es el deporte, nuestro apasionante mundo deportivo que continúa girando, manteniendo nuestra atención y acumulando expectativas en quienes somos seguidores de este o aquel desafío, o de tal o cual color de camiseta. Es el deporte, que por definición nos parece una carrera por conseguir algo, llegar primeros, prepararse mejor, cuidar nuestra salud mental y física, transpirar. No debe por esto nunca detenerse.
Sin embargo, las cosas en su lugar y en la justa medida. No nos permitamos el ser arrastrados a una visión limitada de la vida y sus contrastes, y no olvidemos sentir, aunque sea por un momento, y sin abandonar la justificada pasión por nuestros ídolos y equipos y por el deporte todo, además de sobrellevar nuestras problemáticas personales, la mayor y más profunda de las penas, dolor y tristeza por lo que ha acontecido en Haití. Este país, el más pobre y desesperanzado del Hemisferio Occidental, ha sufrido una tragedia, la cual por lo demás nosotros también hemos en cierta forma experimentado. Esto nos debe unir a ellos. Los haitianos también tienen sus ídolos, con seguridad transpiran la camiseta y al igual que nosotros se permiten gozar con sus competencias y logros deportivos. Esto de cierta forma también debe constituir un nexo entre ellos y nosotros, y en realidad con todos. La catástrofe ocurrida debe hacernos reflexionar, sentir, gozar y cuidar lo que tenemos y tratamos de construir en materia deportiva y en todas las demás…y finalmente solidarizar con un país hermano que está en estado de agonía. Es irónico y triste, pero por así decirlo su gente, sus hombres, mujeres y niños necesitan de otras camisetas nuevas, de un distinto tipo de chupetes, y para las noches a la intemperie, si existe frío en Puerto Príncipe y sobre todo en sus corazones, chalecos algo diferentes.
Hace ya algún tiempo que colaboramos con nuestro querido “Me pongo de pie”, con la sola idea de aportar y opinar. Por esta única vez quisiéramos solicitar a ustedes, los visitantes de este sitio, por la vía de un simple comentario a propósito de estas líneas, un aliento y algo de esperanza para ese país y su gente, tan cercana y lejana a la vez.
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