
Él es Rubén González, representante de Argentina en los juegos olimpicos de Invierno en Vancouver, tiene 47 años y una barriga prominente. Como era de esperarse terminó último en el Luge, pero se convirtió en uno de los pocos participantes en estar en 4 juegos diferentes en distintas decadas, Calgary 1988, Albertville 1992 y Salt Lake City 2002.
Dijo que siempre quiso estar en unos juegos olímpicos, pero no tenía físico para aquello, así que escogió el Luge, donde el no ser tan atlético no es una gran ventaja como en los juegos olímpicos de verano. El tipo se lo propuso y lo consiguió, amigo del georgiano que murió en la misma competencia días atrás, Rubén, después de la muerte de su amigo, sólo dijo que quería llegar a su casa y disfrutar de las cosas lindas de la vida, como comerse un Pancho en la esquina.

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