El director técnico del plantel de honor del Club Deportivo Universidad Católica mostró, en escuetas declaraciones, su tranquilidad respecto al desempeño de sus pupilos en el triste empate frente a los venezolanos del Caracas en tierras llaneras.
¿Qué partido vió?
¿Qué partidos ve?
Son preguntas recurrentes en las mentes de periodistas e hinchas. El juego del cuadro cruzado es deprimente, y el rendimiento da pena. Seis partidos sin ganar con un sistema táctico que se desdibuja con el pasar de los duelos y con un equipo que pierde la chispa fecha a fecha.
¿Cuál es el problema?
Falta de continuidad. Insistencia en modificar la oncena todos los partidos sin repetir siquiera a los que muestran algun atisbo de mejoría, además de una inexplicable tosudez para asumir errores e intentar mejorarlos.
Cuando un equipo pierde, lo mejor que un adiestrador puede hacer es sacar conclusiones respecto a jugadores y/o sistema táctico. Después de tantos intentos Figueroa debería tener claro quien sirve y quien no. Vranjicán no existe. El delantero traído de Rangers de Talca simple y llanamente arrugó. La camiseta le quedó grande, definitivamente no es capaz de rendir ante los grandes desafíos. Tal vez en un partido del torneo local saque a relucir su indiscutible talento. ¿Mannara? Un excelente delantero para un equipo chico. No hay más que esperar y es hora de intentar con gente de casa.
¿A quién le cabe la duda de que el único delantero de la UC debe ser Juan José Morales?
A pocos, y a los que no les gusta, prefieren a Matías Rubio, al menos tiene más fútbol que los ya mencionados, además de mostrar ganas.
El caso de Milovan Mirosevic es aparte. El capitán y figura del cuadro franjeado ha caído en un foso. Ya no rinde como antes y ni siquiera es alternativa. No se siente cómodo acompañando en la creación a Damían Díaz, tampoco como mediapunta.
En Racing, Mirosevic alternó en el sector derecho, hoy ocupado regularmente por Rodrigo Valenzuela o Francisco Silva. También hizo las veces de volante ofensivo, acompañando en el medio al de quite, como el ya mencionado “Gato” o el incansable Jorge Ormeño.
Atrás las cosas no están tan mal. Paulo Garcés fue figura en el último duelo; David Henríquez se afianzó como el patrón de la defensa y Hans Martínez tiene el puesto ganado. ¿Waldo Ponce e Ismael Fuentes? En deuda, y en duda para la selección. Lentos, erráticos; lejos, muy lejos de “La Roja.”
Los volantes externos padecen un rendimiento irregular al igual que todo el equipo. Sin embargo, en esos puestos no hay mucho que hacer: Rodrigo Valenzuela o Milovan Mirosevic por derecha, Rodrigo Toloza por izquierda.
Las alternativas están en cadetes. Enzo Andía, Francisco Pizarro, Felipe Gutiérrez, son tres nombres que deberían ser considerados con más frecuencia.
Es matar o morir, la soga al cuello ahorca a todos y es capaz de llevarse a varios jugadores por delante, incluyendo al técnico, por qué no a dirigentes, mal no estaría …
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